Diamantino no es una persona cualquiera, tiene el don celestial de tratar muy bien el balón... Un don que, de un día para otro, desaparece, dejando a esta estrella del fútbol desamparada y obligándole a buscar un nuevo propósito a la vida.

París, principios del siglo XIX. Está ambientada en un lupanar, en el que un hombre desfigura el rostro de una prostituta.

Resultados 1 - 2 de 2